ASOCIACION DE PASTORES FRENTE AL MATRIMONIO HOMOSEXUALAnte los hechos ocurridos en nuestra vecina nación Argentina, cuyo Congreso modificó la legislación permitiendo y reconociendo el matrimonio entre personas del mismo sexo,
No sólo para la cultura judeo-cristiana, sino desde las más antiguas culturas, en cada rincón del planeta, el matrimonio es reconocido como la unión entre un hombre y una mujer. En nuestro continente, por ejemplo, la cultura latinoamericana y las leyes americanas están basadas en una clara y firme valoración de la familia.
El matrimonio entonces es esencialmente heterosexual. De este modo, equiparar la unión homosexual al matrimonio sería desnaturalizar y desconocer el real significado que la misma palabra encierra.
Por lo mismo, se perjudica al matrimonio, discriminándolo, dado que se está otorgando igual tratamiento a lo que es distinto en esencia y naturaleza. Sin dudas, es el Estado quién debe tener un interés particular en dar protección y beneficios a las parejas heterosexuales, dado que las mismas abren el ciclo a la vida y constituyen la base de formación y perpetuación de nuevas generaciones. Otorgar los mismos beneficios a las parejas homosexuales significaría equipararlas en varios aspectos a las heterosexuales, siendo las mismas intrínsecamente diferentes, por lo que se incurriría en profundas señales de discriminación.
Entendemos que el Código Civil y
Hacemos un llamado a los candidatos a presidente, a las autoridades pertinentes y a todos los ciudadanos, que no caigan en la tentación de querer ser demasiado progresistas al imitar conductas de los mal llamados países desarrollados, y que más bien se multipliquen los esfuerzos dirigidos a la familia original y naturalmente constituida y a los hijos que en ella se forman. Preservemos los valores que hacen grande a las naciones, sin relativizar los principios éticos y morales. Y al pueblo cristiano que siga clamando a Dios por una revolución espiritual que es lo único que garantiza la preservación de una sociedad sana, justa y estable.
“La justicia enaltece a una nación, pero el pecado deshonra a todos los pueblos”. Prov. 14: 34
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